Elecciones en Corrientes: La Abstención Como Protagonista

El domingo 11 de Junio se realizaron elecciones legislativas en la Provincia de Corrientes y el dato político excluyente fue el alto nivel de ausentismo que llegó al 43% del padrón electoral, contra el 27% registrado en las anteriores elecciones del 2021, experimentando un crecimiento de 16 puntos porcentuales.

En Mocoretá la negativa a concurrir a las urnas fue aún más amplia ya que el 47% de los mocoretaenses decidieron no sufragar, contra un 28% que lo había hecho en la elección anterior, registrando un crecimiento de 19 puntos.

A nivel provincial más de 400 mil correntinos les dieron la espalda a las urnas, que sumado a los casi 40 mil que votaron en blanco o anularon su voto llega a la friolera de 450 mil personas –48% del padrón- que no optaron por ningunas de las ofertas electorales y sus candidatos.

La Alianza gobernante ECO + Vamos Corrientes perdió 140 mil votos respecto de la elección anterior y en Mocoretá menguó en más de mil votos su cosecha, representando a nivel provincial un retroceso de 10 puntos porcentuales y de 16 puntos a nivel local.

El opositor Frente de Todos, hegemonizado por el Partido Justicialista, no pudo revertir la pésima elección realizada en 2021 (la peor de la historia política del PJ provincial), logrando apenas mantener los magros 140 mil votos obtenidos en aquella oportunidad y que le significaron la modesta mejora de 6 puntos porcentuales debido justamente al altísimo nivel de ausentismo que se verificó.

La abstención sin precedentes para elecciones de este tipo, expresa –sin lugar a dudas- el hartazgo, la decepción y la desesperanza de la gente y significan un fuerte rechazo a la dirigencia política en general y al gobierno provincial y los municipales en particular y pone de relieve el verdadero nivel de “representatividad” de quienes ejercen cargos electivos.

En efecto, si tomamos como base los 927.245 empadronados y lo cotejamos con los votos obtenidos por la Alianza gobernante, el porcentaje real obtenido –tanto a nivel provincial como municipal- es del 35%, muy distante del 67% que alardean como la verdadera representación que NO es tal, porque ignoran y tratan de esconder las abstenciones, votos en blancos y nulos. De ahí para abajo, la “representatividad” de las opciones “opositoras” es también tan escuálida como prácticamente irrelevante en términos reales; de tal manera que el abstencionismo se ha convertido en la principal expresión política de la provincia y se constituyó en una masa crítica de gran volumen que no encuentra representación entre las opciones que se le ofrecen y no convencen, tanto oficialista como “opositoras”.

Esta tendencia abstencionista –que en Corrientes alcanzó un nivel superlativo- se viene verificando a nivel nacional y en las distintas provincias y municipios del país como un fenómeno político que la dirigencia, los analistas políticos y los grandes medios de (in)comunicación prefieren ignorar, pero que amenaza con terminar de esmerilar la pobrísima legitimidad con que cuentan los políticos vernáculos.

Un párrafo aparte merece la repetición hasta el hartazgo de candidaturas de gente que ha hecho de la política –no sólo- su medio de vida, sino también la forma de enriquecerse ilícitamente, disfrutando para sí, sus familiares y grupos de amigos de las prebendas y privilegios de un poder cada vez más corrompido en detrimento del sufrido pueblo correntino y la mayoría de la gente que rasca las monedas para sobrevivir y llegar a fin de mes.

El gobernador Gustavo Valdés se puso la campaña al hombro con el objetivo de mínima de repetir la aplastante victoria del 2021 y con el indisimulable propósito de profundizarla para apuntalar su mentada proyección nacional; pero si bien el “triunfo” fue holgado no pudo siquiera repetir la performance anterior y la rebeldía electoral le dio al gobernador un saludable baño de realidad.

La Alianza oficialista lleva más de veinte años ejerciendo el gobierno y esto le es posible gracias a una “oposición” absolutamente desdibujada, estéril e incapaz de erigirse como alternativa real y también –en gran medida- gracias al perverso y tramposo sistema electoral que rige en Corrientes, con 53 boletas en el cuarto oscuro para “representar” sólo cuatro listas de candidatos. Un despropósito absoluto que sólo se sostiene por la conveniencia electoral del oficialismo que no le hace asco mantener un sistema vetusto al mejor estilo feudal con el indisimulable propósito de perpetuarse en el poder.

Un dato curioso y tragicómico: las casi 40 mil voluntades que se expresaron a través del voto en blanco y el voto nulo, superan a los votos obtenidos por 51 de los 53 partidos políticos que se presentaron a la elección. ¡Un aborto institucional, una verdadera aberración!

En fin, nada nuevo bajo el sol. Muchos años de travestismo político que alimenta a una pequeña casta de privilegiados que han convertido el acto cívico de las elecciones en un espectáculo circense y prebendario (arreo de gente, reparto de cosas y dinero, favores personales, etc.), todo a costa del erario público, convirtiendo a la democracia en una cáscara vacía y las elecciones en un simple trámite para legitimarse en el poder.

La política como vocación de servicio, bien gracias. Hace mucho tiempo ya que fue sepultada en el altar palaciego de una casta dirigencial vanidosa, corrupta y venal.

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José Luis Siviero
José Luis Siviero

Rebelde sin pausa, Ecologista y apasionado por la Naturaleza y la Vida Rural.
Despunto el vicio de escribir.

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